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Si está buscando cómo tapizar una silla, probablemente una de sus principales dudas sea cómo conseguir que la tela quede bien estirada, sin arrugas y con las esquinas limpias. Y, bien, ahí está buena parte del secreto, ya que el corte, la colocación de la espuma y la forma de comenzar a grapar marcan la diferencia en el resultado.
Aprender cómo tapizar una silla resulta mucho más sencillo cuando el trabajo se divide en pequeñas etapas. En este caso, el proceso parte de una base de asiento, una pieza de espuma y el material elegido para cubrirla.
Pero, antes de comenzar, conviene tener todo preparado y trabajar sobre una superficie amplia donde pueda manipular el asiento con comodidad. De hecho, para realizar el trabajo necesitarás lo siguiente:
Por otro lado, si vas a retirar un tapizado anterior, también puedes necesitar una herramienta para sacar las grapas o clavos. Sin embargo, es mejor trabajar con cuidado y conservar la tela vieja hasta haber terminado de tomar las medidas, ya que puede servir como referencia para el nuevo corte.
Antes de colocar cualquier material, se debe separar el asiento de la estructura de la silla siempre que el diseño lo permita. Normalmente, esto implica retirar los tornillos ubicados en la parte inferior.
Una vez separado, quita la tela antigua y retira las grapas que hayan quedado en la madera. De esta forma, la superficie debe quedar lo más limpia posible para que la nueva tela pueda fijarse correctamente.
Este momento también sirve para revisar el estado de la base, ya que, si la tabla está dañada o debilitada, será necesario repararla o sustituirla antes de continuar. De hecho, ten en cuenta que una buena tapicería empieza con una base firme.
Con la base del asiento lista, llega el momento de cortar la espuma y para ello, coloca la tabla directamente sobre la espuma y marca su contorno. Luego, procede a cortar teniendo en cuenta que debes respetar la forma de la pieza para que el relleno quede bien distribuido y no sobresalgan zonas innecesarias.
Ten en cuenta que, si la espuma es demasiado grande, será más difícil colocar la tela y conseguir un acabado uniforme. Por eso, conviene medir dos veces antes de cortar, además de que una buena herramienta de corte también facilita el trabajo y ayuda a conseguir bordes más limpios.

Una vez preparada la espuma, hay que cortar la tela que cubrirá todo el conjunto. Para ello, coloca el asiento sobre el material y marca una pieza lo suficientemente amplia para cubrir la superficie, los laterales y la parte inferior donde será grapada. Pero, toma en cuenta que es preferible trabajar con un margen holgado que quedarse corto al momento de tensar.
Aquí también debes tener en cuenta el diseño de la tela, ya que, si tiene rayas, cuadros, figuras o algún patrón definido, es necesario revisar su posición antes de realizar el primer corte. Por otro lado, la tela debe quedar colocada de forma que exista material suficiente a cada lado para poder estirarlo y fijarlo.

Con la espuma y la tela colocadas, llega el momento de realizar la primera fijación. Para ello, centra la tela sobre el asiento y coloca una grapa o un punto de fijación en el centro de cada extremo de la tabla. La idea es sujetar temporalmente el material para comprobar que está bien distribuido antes de fijarlo por completo.
Este pequeño paso evita muchos problemas, pues si empiezas a grapar desde una esquina, puedes terminar con un lado más corto que otro o con la tela desplazada. En cambio, al fijar primero los puntos centrales, puede comprobar la posición y corregirla antes de continuar.

Desclava o retira la fijación temporal de uno de los extremos y empieza a estirar la tela de forma pareja. Esta tensión debe ser suficiente para eliminar las arrugas, pero sin deformar el material. Para esto, trabaja poco a poco, avanzando desde el centro hacia los lados y comprobando continuamente cómo queda la superficie superior.
Además, en los bordes puede ser necesario realizar pequeños cortes en el sobrante de tela. Estos ayudan a que el material pueda doblarse y adaptarse mejor a la forma del asiento, especialmente cuando existen curvas o zonas donde sobra bastante tejido. Es decir, el procedimiento se repite alrededor de la pieza:







Las esquinas suelen ser la parte que más dudas genera cuando se aprende cómo tapizar una silla. Para esto la recomendación es dejarlas para el final. Y, ya cuando los cuatro lados estén bien sujetos, tendrá mucho más control sobre el sobrante de material. En ese momento podrás doblar la tela hacia dentro y distribuir el exceso de manera uniforme.
Para esto, realiza un doblez parejo a cada lado de la esquina y comprueba cómo queda desde la parte superior antes de colocar las grapas definitivas. Incluso, si es necesario, haz pequeños cortes en el sobrante para facilitar el pliegue.

Antes de cortar todos los sobrantes de tela, dale la vuelta al asiento y revisa el trabajo completo. Así, comprueba que las grapas estén bien colocadas y que no haya zonas donde el material esté demasiado flojo. También es un buen momento para revisar la parte superior y asegurarse de que la tela mantiene una tensión uniforme.
De hecho, si encuentras una arruga o un pliegue que no te convenza, todavía estás a tiempo de corregirlo. Después puedes recortar el exceso de tela que queda debajo del asiento, procurando dejar suficiente material alrededor de las grapas para evitar que el tejido se deshilache o se desprenda.

Con el tapizado terminado, solo queda volver a colocar el asiento en la estructura de la silla. Para esto, alinea correctamente los puntos de fijación y coloca nuevamente los tornillos. Pero, antes de dar el trabajo por terminado, comprueba que el asiento esté firme y que no se mueva al ejercer presión sobre él.

Saber cómo tapizar una silla es solo una parte del proyecto, pues la calidad de la espuma, la resistencia de la tela y las herramientas utilizadas también influyen directamente en el resultado. Así que, si estás preparando un proyecto de tapicería, en Materiales de Tapicería Roraima puedes encontrar diferentes materiales para trabajar en la renovación de sus muebles.
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